13 ene 2014

"Masakatsu Agatsu"

El siguiente texto fue extraído del libro "Aikido: The way  of Harmony" escrito por John Stevens bajo la dirección de Shirata Rinjiro. 

"El lema del entrenamiento en Aikido es Masakatsu Agatsu, “Al actuar en concordancia con la verdad, siempre emergeremos victoriosos”. 
En el dojo entrenamos de manera formal. Originalmente esta palabra (Sánscrito: Bodhimanda) se refería  al área de iluminación del Buda Shakyamuni; ahora se aplica a cualquier sitio de entrenamiento donde se practica la Vía. Como lugar sagrado de aprendizaje y esfuerzo decidido,  debe mantenerse limpio y libre de distracciones. Todo debe ser tan simple como sea posible. Compórtese en el dojo de la misma forma en que lo haría en un templo o en una iglesia. Siempre haga una reverencia  al entrar y al salir. 
Antes de practicar, una sesión de calentamiento de veinte minutos o más es  aconsejable para  preparar el cuerpo y la mente. El cuerpo debe estar lo suficientemente elongado para prevenir las lesiones, y la mente lo suficientemente calmada para fomentar una visión clara. Además de los ejercicios de calentamiento básicos de Aikido, Sensei Shirata recomienda un ciclo completo de respiración-meditación. 
     Los compañeros de práctica deberían ser siempre abordados con gratitud y respeto.  Aikido es la Vía de los hombres y las mujeres gentiles –cuando nos inclinamos entre sí para saludarnos bajamos la cabeza  hasta el suelo.  Es la misma reverencia  que se efectúa ante un altar shintoísta, un gesto de honor y confianza. Un exponente del Aikido sólo espera la más alta forma de  conducta de sus compañeros practicantes. Desafortunadamente, demasiado a menudo topamos con personas equivocadas, incluyendo instructores, que se enorgullecen de su capacidad para sacudir en  el tatami  a los compañeros más débiles mientras se niegan a ser arrojados (cualquier persona con un poco de entrenamiento y un poco de fuerza muscular puede resistir fácilmente ya que uno sabe de antemano qué técnica será aplicada). Nunca debemos huir ante cualquier desafío, y aprender a hacer frente a cualquier ataque es un elemento importante en nuestra práctica. Pero si no hay nada más que resistencia, ya no será Aikido. No hay armonía, no hay amor, no hay kokyu, no hay ningún significado, en cualquier tipo de lucha. El propósito del entrenamiento del Aikido nunca es  para adquirir el dominio sobre los demás,  con tal pensamiento uno es derrotado desde el principio - y es por eso que las competencias  están estrictamente prohibidas. El Fundador nos instruyó a "atacar a los oponentes con el poder del amor, enlazarlos  con nuestro afecto". 
Cuando ejecute las técnicas, no piense en términos de someter a su "oponente", concéntrese en el perfeccionamiento de su movimiento (tai-sabaki) y coordinar el flujo de Ki y Kokyu con el de su compañero.  Preste una meticulosa atención en el desarrollo de la respiración adecuada, la correcta postura de pies, la cadera y las manos, mantener el equilibrio adecuado, el tiempo, y todos los otros complejos factores que intervienen en cada técnica. No “mire a” su pareja, sino “observe a través” de él o ella. Cada encuentro es un Shinken Shobu, una lucha a muerte, no con su compañero, sino con su ser inferior. 
Si entrenamos sinceramente, todos los días habrá un progreso, una nueva técnica que se descubre, otra con la que aprendemos a lidiar mejor, nuevas ideas ocurrirán. Este es el camino que el Fundador nos abrió, y cuando ya no haya distinción entre la vida cotidiana y la práctica de Aikido es que realmente estaremos siguiendo el Camino de la Armonía". 

12 dic 2013

Receso

Les informamos que a partir del martes 24 de diciembre y hasta el jueves 2 de enero de 2014 inclusive, no habrá actividad en el Aikido Urrutia Dojo.
A partir del viernes 3 de enero de 2014 retomaremos las clases en sus habituales días y horarios.
Salud!
Felices Fiestas,
Aikido Urrutia Dojo

13 nov 2013

Budo

“Budo”, las enseñanzas del fundador del aikido

Prólogo del Traductor

Budo fue publicado y distribuido privadamente en 1938, cuando Morihei Ueshiba tenía cincuenta y cinco años y estaba en plenitud física y mental. Este es el único manual de instrucción en el que el propio Morihei posó para las fotos que ilustran las técnicas, y contiene una de las pocas explicaciones de su filosofía. (John Stevens)

“Enseñanzas de la Vía”

El Budo (1) es una vía divina, establecida por los dioses, que conduce a la verdad, a la bondad y a la belleza; es un camino espiritual que refleja la naturaleza ilimitada y absoluta del universo y el gran designio final de la creación.
Mediante la virtud adquirida a través de una práctica entregada, podemos llegar a percibir los principios del cielo y de la tierra. Las técnicas surgen de la sutil interacción entre el agua y el fuego (2), revelando el camino del cielo y de la tierra y el espíritu de la vía imperial; estas técnicas también aplicadas muestran el maravilloso funcionamiento del kotodama (3), el principio que dirige y armoniza todas las cosas en el mundo y cuya consecuencia es la unificación del cielo, la tierra, Dios y la humanidad. Tal virtud genera luz y calor y da forma a la espada de la armonización espiritual entre el cielo, la tierra y la humanidad; cuando la situación lo requiera, armados con la espada de la armonización y actuando según los principios del cielo y de la tierra, podremos atravesar ininterrumpidamente el mal y la falsedad
y preparar un camino que conduzca hacia un mundo bello y prístino. Así, totalmente despiertos, podremos utilizar libremente todos los elementos contenidos en el cielo y en la tierra, en primavera, en verano, en otoño y en invierno. Cambiad vuestra percepción actual y vuestra manera de ver cómo actúa el universo; transformad las técnicas marciales en un vehículo de pureza, de bondad y de belleza, y llegad a ser maestros en ésto. Cuando la espada de la armonización que enlaza el cielo y la tierra con la humanidad se manifiesta, uno se libera y puede purificar y forjar el propio yo.
Métodos
Deberéis dedicaros y dedicar todo lo que poseéis a la causa imperial: como guerreros de la vía marcial, es nuestro deber seguir el deseo de los dioses externa e internamente  y servir a la nación. En el Budo guiamos al enemigo a donde queremos. El verdadero propósito de los métodos aquí descritos es enseñar al guerrero a adquirir un espíritu valeroso y a impregnar con este espíritu su mente y su cuerpo. Tenemos que pulir nuestro propio ki (4) y forjar el espíritu en el reino de la vida y de la muerte. Practicad estos métodos asiduamente con toda vuestra mente y vuestro cuerpo, forjaros a vosotros mismos incesantemente y avanzad sin tregua; uniros al cielo y a la tierra  e integrad la práctica y el esclarecimiento. Comprended que vuestra mente y vuestro cuerpo deben estar impregnados por el alma de un guerrero, llenos de iluminada sabiduría y profunda calma.

(1)  Budo: La Vía Marcial, la Vía del guerrero. Esta es una forma de vida dedicada a la paz y a la acción iluminada. Aquí Budo es utilizado tanto en el sentido general de las tradiciones marciales japonesas como en la manifestación más específica del aikibudo de Morihei, que condujo eventuialmente a la formulación del aikido. A veces se utiliza en el texto original la breviatura Bu, pero para mayor facilidad de comprensión se ha utilizado en la traducción el término más formal de Budo.

(2)  En el sistema de Morihei, el cosmos se activa y se sostiene mediante la interacción del agua (mizu) y del fuego (ka). El agua es la materia; el fuego, el espíritu. Combinados, forman iki, la vida, la respiración, y kami, lo divino.

(3)  Kotodama: La ciencia esotérica del “sonido-espíritu”. Kotodama son los sonidos puros que cristalizan como vibraciones de diversas concentraciones que llegan a percibirse como sonido, color y forma. Todo principio y toda técnica posee un kotodama, una vibración sagrada que contiene su esencia; si se llega a comprender el significado del Kotodama, se puede captar su funcionamiento (es decir, agua) y fundirse con el espíritu (es decir, fuego).

(4) Ki: La energía sutil que llena y propulsa el universo; la fuerza vital que mantiene unida la creación.