18 jul 2012

Visita a Uruguay

      Los días 7, 8 y 9 de julio estuvimos de visita en el Tane Dojo ubicado en la ciudad de Montevideo, perteneciente a la Organización Uruguaya de Aikido dirigida por Miguel Pereyra Sensei. Allí participamos del 1er. Seminario Internacional organizado por la ORGURAI. Las clases estuvieron a cargo de Miguel Pereyra Sensei, Ricardo Cavassa Sensei y Nicolás Urrutia Sensei.

Un agradecimiento especial a Pereyra Sensei, a Pablo Fernández, Micaela Perera y Mariana Casares por su generosidad y hospitalidad, como así también a todos los practicantes que participaron junto a nosotros de tres días de intensa práctica y alegría.

Sensei Pereyra
Sensei Cavassa
Sensei Urrutia


 



14 jun 2012

"Las Puertas del Paraíso"

     "Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto, vacía de todo pensamiento. Mantén siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con le poder de la sabiduría y la iluminación. Tan pronto como te ocupas del “bien” y el “mal” de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota.
     Toda vida es una manifestación del espíritu, la manifestación de amor. Y el Arte de la Paz es la forma más pura de ese principio. Un guerrero es responsable de detener toda discusión y toda lucha. El amor universal funciona de formas diversas; a cada manifestación se le debe permitir libre expresión. El Arte de la Paz es verdadera democracia". (O'Sensei)

      El siguiente texto fue extraído de una recopilación de cuentos orientales sobre artes marciales, se llama "El blanco invisible", compilados por Pascal Faulliot, Editorial Vision Libros.

"Las Puertas del paraíso"

Un samurai se presentó delante del Maestro Zen Hakuin y le preguntó:
-Existen realmente el infierno y el paraíso?
-¿Quién eres tú? - preguntó el Maestro.
-Soy el samurai...
-Tú, un guerrero! - exclamó Hakuin - Pero mírate bien! ¿Qué señor va a querer tenerte a su servicio? Pareces un mendigo! - La cólera se apoderó del samurai. Aferró su sable y lo desenvainó.
Hakuin continuó - Ah, incluso tienes un sable! Pero seguramente eres demasiado torpe para cortarme la cabeza!
Fuera de sí, el samurai levantó su sable dispuesto a golpear al Maestro.
En ese momento éste le dijo -Aquí se abren las puertas del infierno.
Sorprendido por la seguridad tranquila del monje, el samurai envainó su sable y se inclinó respetuosamente.
-Aquí se abren las puertas del paraíso!

15 may 2012

"Una palabra para los principiantes"

     El siguiente artículo fue escrito por Okumura Shigenobu (1922 - 2008), instructor de Aikido que obtuvo la graduación de 9no. dan Aikikai. Okumura se desempeñó como Director General del All Japan Aikido Federation. Fue docente del Akido Hombu Dojo a principios de los años 50 y tuvo un papel significativo en el desarrollo del Aikido.
Este texto fue publicado en el Primer Boletín Informativo de la Asociación Argentina de Aikido en enero de 1986.

"Deseo aprovechar esta oportunidad para hacer una advertencia a los principiantes que recientemente han comenzado su entrenamiento (keiko) en Aikido.
En primer lugar deseo transmitirles esta idea: “sean fieles a lo básico” (técnica básica).
Y esto significa no sólo en relación al Aikido, sino a todas las cosas de su vida. Para aquellos de entre ustedes que hayan terminado recientemente sus estudios y hayan comenzado nuevos trabajos este es un ideal especialmente valioso. Si alguna persona comienza a hacer algo nuevo haciendo todo “a su modo” es seguro que nunca progresará en la actividad, más bien permanecerá recluido en su pequeño mundo y nunca llegará a ser completo o maduro.
     Aquí en Japón, todas las actividades a las que se les aplica el término “keiko” (práctica – entrenamiento) nosotros lo expresamos como “do” o “michi”, esto significa que lo consideramos “un camino” (hacia los logros espirituales). Consideremos la ceremonia del Té “Cha-do”, los arreglos florales “Ka-do”, la caligrafía “Sho-do”, el juego del “go” “Ki-do” o la arquería tradicional “Kyudo”, sin mencionar las otras vías marciales como “Kendo”, “Judo”. Todas incorporan este concepto que encontramos en la palabra “do” (senda, vía, camino).
     Si vamos a profundizar en la expresión “de un arte a la senda” encontraremos que la progresión cae en un proceso de tres cascadas explicado por los términos “Shu-ha-ri”.
Este método “destructor de protección, destructor de descenso” fue el modo por el cual la generación más joven se ha criado y se ha educado desde el pasado. Los conceptos que han aparecido en los círculos europeos de “Artes- Técnicas – Logos” parecen ser un poco diferentes de aquellos a que nos referimos mediante las palabras “Jutsu” y “do” (arte y senda) en japonés.
     Al nivel “Shu”, el paso más elemental en cualquier tipo de entrenamiento, es el tiempo en que los principiantes deben “ser leales a lo básico” repitiendo cada paso (o forma) de entrenamiento sin variar ningún punto jamás. Este es el período en que el practicante hace todo exactamente de la manera descrita por el instructor. Durante ese tiempo “hacer las cosas a mi modo” está absolutamente prohibido. Este es un nivel en el cual la disciplina, los modales, formas, standard, rudimentos, fórmulas y “Kata” están todos reunidos en lo que llamamos “las básicas” y deben ser totalmente asimiladas. En este estadio de “mente principiante” “shoshin” si la gente se entrena de cualquier modo que le plazca, harán muy poco e imposible para lograr la totalidad. Cuando practicamos los caminos aquí en Japón, nos referimos a ellos usando la palabra “keiko”. La base mental que implica esta palabra puede ser captada por el análisis de los caracteres que usamos para escribirla. “Kei” contiene los elementos que indican la idea de “pensar acerca de” o “ponderar” mientras que el segundo ideograma simplemente significa “viejo” o “antigüedad”. En efecto, en China esta palabra, pronunciada “Jigu”, nunca se usa con el significado de “práctica” algo físico como deportes o ejercicios. Es una alteración puramente japonesa del significado. De todos modos es claro que el contenido de la palabra significa “retornar al punto de partida y repetir, repetir, repetir”. Aún así no se quiere decir que estamos realizando mecánicamente la misma acción una y otra vez sin pensar siquiera en lo que estamos haciendo. En la primera página del “Kojiki” la colección de historias  mitológicas japonesas más antiguas, el famoso Ono Yasumaro escribe su opinión en un memorial al Emperador. El estableció la advertencia que es necesario “estudiar el pasado, iluminar el presente”. En los “Anacletos de Confucio” encontramos un pasaje que asevera “conocer lo viejo, conocer de nuevo”, todavía de algún modo para mi el pasaje del Koiji parece mucho más dinámico. En el libro “Así hablaba Zaratustra” el filósofo alemán Nietzche (1844-1900) simbolizará el período del principiante como la era del camello. En el desierto, sin agua, sin comida, la travesía día a día requiere una tremenda paciencia y habilidad para soportar el sufrimiento y la opresión. La expresión es muy europea en aroma, pero en Oriente u Occidente la idea es exactamente la misma. El primer nivel, el comienzo de cualquier intento requiere del principiante la superación de grandes dificultades y permanecer fiel a lo básico.
     Ahora veamos el segundo nivel el de “Ha”, este carácter significa llorar aparte o entrar en colapso. En este nivel el practicante rompe con el “Kata”, la forma fija, y permite que su naturaleza individual avance en mayor grado. Este es el período “a mi modo” de afianzamiento, para Nietzche esta es la era del león. Las básicas han sido aprendidas y ahora las formas son trascendidas y la propia originalidad del individuo tiene completo lugar. En general podemos imaginar que este es el nivel en el que se encuentran la mayoría del agente de alta graduación.
     Finalmente llegamos al nivel llamado “Ri” o “la rotura”, aquí la persona sale del kata y de la forma juntas y se vuelve independiente y auto sustentado. Aquí la persona es sin arte y no afectada. Este es el estado de los famosos maestros del pasado y debe ser el último logro de toda nuestra práctica. Es el estado en que estamos totalmente desapegados de todo. “Waza” ha sido olvidada. Sin embargo como una primavera que desborda, así la waza burbujea naturalmente es ese estado. Para Nietzche este nivel está simbolizado por el bebé. Confucio sintió que a este nivel aún si uno siguiera todos los deseos del corazón, las actividades de uno nunca transgredirían aquello que se considera correcto en términos generales. Se nos ha enseñado que los sabios consideran que es el estado del espíritu/mente de una persona que ha superado los 70 años. Sin tomar en cuenta la forma de expresión puede verse que este mismo estado de mente ya ha sido descrito. Ya que se lo piensa como los últimos límites de la civilización moral y humana de perfección donde los deseos naturales conforman con propiedad, o como dice Nietzche, como la persecución de la gracia sin arte de un bebé recién nacido, “Ri” es el logro más elevado de la austeridad de la senda. En todas esas filosofías el Ri ha sido inintencionalmente explicado de la misma forma.
     En el pasado se dijo que “continuidad es fuerza” esto significa que aunque la gente no posea talento o genio innato para algo, si ellos continúan en su esfuerzo de entrenamiento algún día alcanzarán esas aptitudes. El agua permanecerá en estado líquido todo el tiempo hasta los 99 grados a pesar del aumento gradual de la temperatura, sin embargo, a los 100 se vaporizará. Del mismo modo, para tener éxito uno solamente necesita tomar la dirección y la meta. Una persona paralítica puede estar impedida de caminar pero si se mueve muy lentamente y no desiste con seguridad llegará a Osaka o a Tokio. Podrá no ir tan rápido como el super expreso “tren bala” pero con determinación y ejercitación ininterrumpida se acercará más y más a su meta final.
     Para los eres humanos la última estación de la línea se llama “muerte” , hasta que llegamos a destino sólo hay nuestro propio “Shugyo”, nuestro entrenamiento auto disciplinado. Esta vida la tenemos una sola vez, nos dicen los antiguos, aún preparados para la muerte debemos continuar con nuestro entrenamiento diario, el keiko, que nosotros mismos hemos antepuesto. En el libro Tsure Zure-Gusa ("Pensamientos al Azar”) Kenko Hoshi dice a un principiante en el arte de la arquería japonesa que no tome dos flechas a la vez, le explica que si uno está sosteniendo una flecha extra imaginaria siempre habrá otra oportunidad para un segundo intento. Esta simple idea malogrará los esfuerzos de uno para aplicarse totalmente al primer tiro. Aquí nos parece encontrar la misma lección expresada. En japonés hemos usado comúnmente la expresión “Issho Kemmei” una idea adverbial que literalmente significa “fijar nuestra vida en este único esfuerzo”. Ciertamente esta es la actitud hacia la vida que se pide a todos aquellos que han decidido dedicarse a entrenarse en la “Senda”. Por supuesto este es precisamente el “modo de vida” cotidiano que nosotros en Aikido debemos tomar, pero a menos que lo hagamos real en nuestras vidas es toda una farsa.
     En una palabra, debemos “ser leales a las básicas”.