22 may 2014

"Conciencia y movimiento"

El siguiente texto fue extraído del libro"Ejercicios de imaginería Zen" de Shizuto Masunaga y Stephen Brown, de Editorial Edaf, colección Nueva Era.

        “Nuestro cuerpo es capaz de mantener un saludable equilibrio de la actividad fisiológica cuando cada meridiano ejecuta su función o papel apropiado y para que esto suceda ki, o la energía vital, debe circular constantemente a través de cada uno de los meridianos y en una secuencia ordenada. Se produce la enfermedad cuando hay un estancamiento  de ki en algún lugar del curso de estos meridianos.  Aunque se haga algo para mejorar la fluencia de esta energía en el punto de estancamiento, en tanto y en cuanto no se elimine la causa básica del estancamiento la enfermedad se reproducirá, pues no se ha eliminado la causa raíz del problema. Al encontrar una solución rápida que elimina los síntomas en el área afectada puede parecernos que el problema se ha solucionado,  pero esto no se puede considerar como un auténtico estado de salud.
        Los ejercicios de imaginería se realizan en una secuencia específica para facilitar la fluencia de ki en el orden apropiado a través del cuerpo. El principal órgano responsable de la circulación de ki es el corazón, considerado en la medicina oriental como el soberano de todos los órganos. La función del corazón puede considerarse como similar a la conciencia de un individuo *. La conciencia actúa uniendo muchos elementos diferentes de manera que formen una totalidad unificada. La conciencia actúa como el centro hacia el que son atraídos los diversos componentes, organizándose a su alrededor para trazar una distinción entre el ser y el no-ser. Cuando trazamos un círculo, usualmente decidimos primero el centro, y luego trazamos a su alrededor el círculo. Sin embrago, en el caso de un organismo el centro y la periferia se forman simultáneamente.
        Los organismos unicelulares son una combinación de muchos componentes distintos, pero los organismos multicelulares, compuestos de muchas células, son también capaces de funcionar como una unidad orgánica por causa de una conciencia que las une en un organismo. Podemos compara estos con la imagen de de un gran número de personas trabajando con el mismo propósito, o de personas que se unen para volverse “unas de cuerpo y espíritu”. Instinto es una de las palabras utilizadas para este aspecto unificador de la conciencia, que es un rasgo innato en los animales.  Jean Henry Faber (1823 – 1915), que estudió los insectos con conducta instintiva compleja, observó muchas cosas que incluso le parecían milagrosas. Pero descubrió también que introduciendo algún obstáculo improbable en el entorno de los insectos conseguía que su instinto se perdiera completamente. Faber dio a esto el nombre de “ignorancia del instinto”. Los instintos son ignorantes porque aquellas cosas que no es probable que se produzcan en la naturaleza no se tienen en cuenta. Los instintos sólo funcionan para asegurar la supervivencia de la especie como totalidad en un entorno dado  y bajo condiciones específicas.
        La vida, que se ha originado como una faceta de la naturaleza, fue dotada quizá con la capacidad de servir como parte integrante de la totalidad de la naturaleza uniendo elementos separados. La capacidad especial de distinguir una parte de la totalidad creció con el desarrollo de la conciencia, y comenzaron a aparecer sobre la tierra organismos que podían adaptarse libremente a las contingencias gracias a la modificación de su conducta, que les llevaba a ajustarse a las circunstancias. Esa es la función de nuestra conciencia. La presencia de la conciencia es más pronunciada en los animales superiores, pero nadie puede decir realmente que las formas de vida inferiores no la tenga en alguna medida.  De todos modos, en el caso de los seres humanos la mente consciente –esa parte de la conciencia que ha servido a las necesidades de la totalidad-  se desarrolló hasta el punto de llegar a dominar sobre la conciencia instintiva. Mediante el trabajo de la conciencia humana, se crearon cosas que nunca habían existido en la naturaleza, y la socialización, el lenguaje y la especialización en el trabajo condujeron finalmente a la creación de la civilización.  Sin embargo, hoy en día, las creaciones del hombre, habiendo llegado demasiado lejos en la dirección de la mente consciente, se van alejando cada vez más de la esencia de la vida.
        La vida surge originalmente en un lugar donde no hay vida, y con el tiempo vuelve a un lugar donde ya no existe la vida. Este proceso de creación y destrucción podría considerarse como la función de la vida. El papel o significado de algo identificado como una parte separada sólo queda completamente claro cuando es percibido como una parte de la totalidad. Sin embargo, nuestra mente consciente ha predominado sobre la conciencia (la parte de nuestra mente que actúa para crear una totalidad) y ha llegado a considerarse a sí misma como la dueña de la conciencia.  Las áreas que están más allá de los objetivos de nuestra mente consciente se han definido como nuestro inconsciente. Y nuestra conciencia, que está relacionada en gran parte con el inconsciente, parece funcionar más eficazmente como coordinadora e integradora cuando no está atada por las limitaciones de nuestra mente consciente.
        Como las palabras se desarrollaron por la necesidad de la mente consciente de distinguir las cosas, es natural que convenga más para explicar los asuntos pertenecientes a la esfera de la mente  consciente. Ser lógico es ser coherente con los conceptos verbalizados, y el pensamiento racional tiene lugar dentro del medio de las palabras. Las expresiones utilizadas por los occidentales son convenientes para explicar el mundo físico porque el ser y los otros se distinguen claramente. En japonés, sin embargo, las expresiones tienden a enfatizar el significado interior, o el “corazón” de las cosas, por lo que ese significado resulta a veces vago para los extranjeros.  A pesar de ello, hay ocasiones en las que una utilización menos rígida de las palabras resulta más útil, pues puede ser un medio de comunicación corazón a corazón que transmita cosas que estén más allá de las palabras.
        Los movimientos se ejecutan siempre como una secuencia total de acciones, y por tanto son en gran parte inconscientes.  Aunque el término “movimientos inconscientes” pueda sugerir los de un borracho o un sonámbulo, lo que se quiere decir es que la mente consciente normalmente  sólo dirige el principio y el final de los movimientos, sin implicarse en la ejecución de todos los detalles de éstos. La mente consciente sólo funciona en una gama espacial  limitada y actúa principalmente en estructuras de tiempo fijas. Nuestra mente tiene que esforzarse mucho para seguir los detalles más sutiles de nuestro movimiento a través de una secuencia de tiempo continua.
        Cuando aprendemos una nueva serie de acciones, primero desglosamos en parte todas las secuencias para que cada una de ellas pueda ser aprendida individualmente, pero no puede decirse que las acciones hayan sido aprendidas hasta que una persona pueda realizarlas todas juntas como una totalidad sin una deliberación consciente. Los movimientos que siguen siendo controlados por la mente consciente no han perdido su dificultad, mientras que los movimientos a los que estamos acostumbrados son más suaves y requieren un esfuerzo mínimo.
         La mente consciente actúa, casi en contra de la naturaleza, distinguiendo las partes, y de ese modo hemos podido adaptarnos a situaciones raras que nunca se habrían producido en circunstancias normales. No obstante, si  una habilidad adquirida se utiliza repetidamente hay que eliminar el elemento consciente para que la habilidad se vuelva habitual e inconsciente.  Muchos suponen que los músculos que están bajo nuestro control voluntario se mueven obedeciendo a nuestra voluntad. Pero para realizar movimientos delicados se requiere la participación inconsciente de muchos músculos, pues en un momento dado no podemos controlar  todos y cada uno de los músculos. Un grupo de movimientos sólo se perfecciona una vez que todo movimiento individual ha sido integrado en el proceso total.
         Cuando se dice que un ejercicio debe realizarse rítmicamente o en equilibrio, o con un movimiento fluido,  lo que se quiere decir es que el ejercicio se debe practicar menos conscientemente. La mente consciente se puede emplear para aprender movimientos nuevos basados en un nivel específico que trata de tener un efecto específico. Esos ejercicios pueden parecer al principio útiles y eficaces, per están apartados de la esencia verdadera de los movimientos. La motivación para hacer ejercicio puede variar, pero todo individuo debe experimentar la unidad esencial para permitir la espontaneidad sin la necesidad de ser consciente de toda diminuta distinción. Idealmente los movimientos deben repetirse para que los detalles se aprendan naturalmente mientras se ejecutan, para que se vuelvan parte de uno mismo.
        Es este un punto importante con respecto al cual se han equivocado la mayor parte de los libros de ejercicios. No hay que culpar a los autores de esos libros, pues el elemento intelectual  de la sociedad enfatiza la necesidad de una explicación lógica y comprensible. Por ello la explicación de los ejercicios se basa invariablemente en los principios de la psicología y la medicina occidentales. Muchos autores de libros de ejercicios sin duda tomaron conciencia de que algunos aspectos de esas explicaciones racionales no se conformaban exactamente a su propia experiencia.  Sin embargo, quizá porque tuvieran mucha confianza en sus métodos, los autores dejaron que el lector llenara los vacíos. Por eso la mayoría de las personas que leen libros no reconocen nunca la verdadera causa de esta discrepancia entre comprensión y práctica.”
  
   *La palabra conciencia se utiliza en este libro como traducción de la palabra japonesa kokoro, que se refiere también a la mente y emociones propias. En lo ejercicios de imaginería, kokoro hace referencia al raso esencial de todas las formas de vida que integran un organismo en una totalidad y le permiten funcionar como individuo.

26 abr 2014

"Establecer una tierra búdica serena y bella"

        El siguiente pasaje fue extraído del libro " ¡Respira! Estás vivo - Sutra sobre la plena conciencia en la respiración", escrito por Thich Nhat Hanh


       "Después de alcanzar la iluminación, todos los Budas y Bodhisatvas abren un nuevo mundo para la gente que recorre el camino de la realización y que desea estudiar y practicar con ellos. Cada Buda crea una tierra pura como centro para la práctica. Una tierra pura es un lugar fresco y bello donde la gente es feliz y vive en paz. Crear una tierra pura se denomina “establecer una tierra búdica serena y bella”. Maestros y estudiantes trabajan juntos para crear este tipo de lugar bello, agradable y fresco, para que mucha gente pueda ir a vivir y practicar en él. Cuanto mayor sea el poder de esa persona de despertar y de irradiar paz, más agradable será su tierra pura.
El Buda Amitaba tiene una Tierra Pura en el Paraíso Occidental, y el Buda Aksobya, un lugar llamado el reino de la Suprema Alegría. Después de practicar durante un tiempo, si habéis obtenido algún logro y un cierto grado de paz, puede que deseéis compartirlos con los demás y establecer una pequeña comunidad para la práctica. Pero siempre debéis hacerlo con el espíritu de lo sin-forma. No os dejéis atar por el centro que estáis creando. La frase “crear una tierra búdica serena y bella es en realidad no crear una tierra búdica serena y bella” quiere decir hacerlo con el espíritu de lo sin-forma. No os dejéis devorar por vuestra tierra búdica o sufriréis. Al fundar un centro para practicar, evitad quemaros en el proceso.

        El Buda dijo:
        -Así, Subhuti, todos los bodhisatvas mahasatvas deben generar una intención pura y clara en su espíritu. Al generar esta intención, no deben depender de formas, sonidos, olores, sabores, objetos táctiles u objetos de la mente. Han de generar con su mente la intención de no morar en ninguna parte.

         No morar en ninguna parte significa no depender de nada. Generar una intención significa desear alcanzar el despertar más elevado. Depender de formas, sonidos, olores, sabores, objetos táctiles y objetos de la mente significa estar atrapado por las percepciones, ideas y conceptos. En la segunda sección de este Sutra, la primera pregunta que Subhuti hace al Buda es: “Si los hijos e hijas de buena familia desean generar la mente despierta más elevada y realizada, ¿de qué deben depender y qué han de hacer para dominar sus pensamientos?”. El siguiente pasaje es la respuesta del Buda.

         “Subhuti, si hubiera alguien con un cuerpo tan grande como el Monte Sumeru ¿dirías que su cuerpo es grande?
          Subhuti respondió:
          -Sí venerable Señor, muy grande. ¿Por qué? Porque aquello que el Tahagata dice que no es un cuerpo grande se conoce como un cuerpo grande”.


Thich Nhat Hanh
           La palabra “cuerpo” es una traducción de la palabra sánscrita atmabhava y no de la palabra kaya. El Monte Sumeru es el rey de las montañas. En este párrafo el maestro y su discípulo siguen usando el lenguaje de la dialéctica de los prajñaparamita. Cuando el Buda le pregunta: “¿Dirías que su cuerpo era grande?”. Subhuti le responde: “Muy grande”, porque entiende claramente el lenguaje del Buda. Sabe que él dice “grande” porque está libre de los conceptos de grande y pequeño. Si somos conscientes del modo en que el Buda usa las palabras, no quedaremos atrapados en ninguna de sus palabras. El maestro es importante y el director de un centro para practicar también lo es, pero si la idea de ser importante se convierte en un obstáculo para la enseñanza y la práctica, el significado se perderá".

18 mar 2014

"No paséis los días y las noches en vano"

     El siguiente párrafo fue extraído del libro “Corrientes que fluyen en la oscuridad: El Sandokai a la luz del budismo zen”, editorial Oniro.
 
     Los textos que componen la presente obra corresponden a las charlas que el gran maestro zen Shunryu Suzuki dio en el Centro Zen de San Francisco, durante el verano de 1970, sobre el Sandokai de Sekito Kisén, poema del siglo VIII de difícil comprensión para los occidentales y que constituye uno de los textos fundamentales del zen. El Sandokai aborda cuestiones tan complejas como la paradójica coexistencia de la unicidad y la multiplicidad de las cosas, que el maestro vuelve sencillas y asequibles con sus sagaces comentarios, no exentos de humor.

     "La práctica nada tiene que ver con lejos o cerca, pero si os confundís, montañas y ríos obstruirán vuestro paso.
A vosotros que estudiáis el misterio, os apremio respetuosamente: no paséis los días y las noches en vano.

     La práctica nada tiene que ver con lejos o cerca. Esto es muy importante. Cuando os involucráis en una práctica egoísta lo hacéis con la idea de alcanzar algo. Cuando os esforzáis por alcanzar un objetivo  o la iluminación, abrigáis sin duda la idea “Estoy lejos de mi objetivo” o “Casi lo he alcanzado”. Pero si realmente estáis practicando la vía, la iluminación se encuentra en el lugar donde estáis, aunque quizás os resulte difícil de aceptar. Cuando practicáis zazen sin una idea de alcanzar algo, la iluminación está presente.
     Dogen Zenjí explicaba que en una práctica egocéntrica hay iluminación y hay práctica: la práctica y la iluminación son unos eventos  que encontraremos en nuestra vida. Pero cuando comprendemos que la práctica y la iluminación son unos eventos que aparecen en el reino del gran mundo del Dharma, entonces la iluminación es un evento que expresa el mundo del Dharma y la práctica es también un evento que expresa el mundo del Dharma. Si ambos expresan o sugieren el gran mundo del Dharma, en ese caso no tenemos por qué desanimarnos si no alcanzamos la iluminación. Ni tampoco hemos de sentirnos extremadamente felices si la alcanzamos, porque no hay diferencia alguna entre una cosa y la otra. La práctica y la iluminación tienen el mismo valor.
Si la iluminación es importante, la práctica también lo es. Al comprenderlo en cada paso que damos, la iluminación está presente. Pero no hay por qué excitarse por ello. Paso a paso seguimos llevando a cabo nuestra interminable práctica, apreciando el gozo del mundo del Dharma. La práctica basada en la iluminación, la práctica más allá de nuestra experiencia de lo bueno o lo malo, más allá de la práctica egocéntrica, consiste en esto.
En mi última charla hablé sobre la sentencia de Sekito: “Si no sois capaces de comprender la vía que tenéis delante ¿cómo podréis reconocerla al caminar por ella?”. Veáis lo que veáis es el tao. Aunque practiquéis si no lo comprendéis, vuestra práctica no os funcionará. Ahora Sekito dice que si practicáis la vía en su verdadero sentido, no habrá ningún problema acerca de estar lejos de la meta o a punto de llegar. La práctica de un principiante y la de un gran maestro zen no son distintas. Pero si os implicáis en una práctica egocéntrica, eso es vivir en un estado de ilusión.
     En la siguiente línea Sekito dice que si practicáis la vía con una sensación dualista respecto a la práctica y la iluminación, los obstáculos que se interpondrán en vuestro camino os alejarán del tao y serán tan enormes como si hubieras de cruzar montañas y ríos.
Luego dice “A vosotros que estudiáis el misterio, os apremio respetuosamente: no paséis los días y las noches en vano”: Koin munashiku wataru koto nakare. Ko significa aquí “rayo de sol” e in, “sombra”, Koin significa por tanto “día y noche” o “tiempo”. Wataru significa “dedicar” o “pasar”. Nakare significa “no” y munashiku “en vano”. “No paséis los días y las noches en vano”, quiere decir “no holgazanéeis”.   
Shunryu Suzuki
Aunque a veces trabajéis duramente, podéis estar malgastando vuestro valioso tiempo sin hacer realmente nada. Si no sabéis lo que estáis haciendo, un maestro zen podría deciros:
”¡Oh estás malgastando el tiempo!”. Y vosotros responder “no es cierto, me estoy esforzando mucho para poder ingresar diez mil dólares en mi cuenta de ahorros”, pero para un maestro zen esta actividad quizá no tenga demasiado sentido y aunque trabajéis arduamente en Tassajara durante el período de trabajo, no significa siempre que estáis haciendo lo adecuado. Si holgazaneáis  estáis perdiendo el tiempo y aunque trabajéis arduamente puede que también lo estéis perdiendo. Para vosotros es como una especia de koan.
     “Cada día es un buen día”. Este famoso koan no significa que no debáis quejaros si  tenéis algún problema, sino que “No dejéis que el tiempo pase en vano”. Yo creo que la mayoría de la gente está dejando pasar el tiempo en vano. Uno podría decir “No es así, siempre estoy ocupado en algo”, pero esta respuesta es sin duda una señal de estar malgastando el tiempo. La mayoría de la gente actúa con algún propósito, como si supiera lo que está haciendo. Pero aunque sea así, no creo que comprenda adecuadamente a la actividad que se dedica.
     Cuando hacéis algo con un propósito basado en alguna evaluación de lo que es útil o inútil, bueno o malo, más o menos valioso, no estáis comprendiendo a la perfección vuestra actividad. Pero cuando hacéis las cosas que necesitan hacerse sin que os importe si los resultados serán buenos o malos, o un éxito o un fracaso eso es una verdadera práctica. Si hacéis las cosas no por el Buda, ni por la verdad, ni por vosotros mismos, ni por los demás, sino por el simple hecho de hacerlas, eso constituye la verdadera vía.
No puedo explicároslo demasiado bien. Quizá es mejor que no hable tanto. No debéis hacer las cosas porque os sintáis bien al hacerlas ni dejar de hacerlas porque os hagan sentir mal. Tanto si os sentís bien como mal, hay algo que debéis hacer. Si no tenéis esta sensación al hacer algo, no habréis empezado a seguir la vía en el verdadero sentido de la palabra.
     Ignoro por qué estoy en Tassajara: no estoy aquí por vosotros, ni por mí, o ni siquiera por el Buda o el budismo. Simplemente estoy aquí. Pero cuando pienso que he de irme de Tassajara dentro de dos o tres semanas, no me siento bien. No sé por qué. No creo que sea sólo por dejaros a vosotros, que sois mis estudiantes. No hay ninguna persona en especial a la que yo quiera mucho. No sé por qué he de estar aquí. Y no es porque me sienta apegado a Tassajara. En el futuro no espero nada en cuanto a un gran monasterio o al budismo. Pero no quiero pasar mi vida en el aire. Quiero estar aquí mismo. Ir por mi pié.
     La única forma de ir por mi pié cuando estoy en Tassajara es sentarme en zazen. Por eso estoy aquí.  Para mí ir por mi pié y sentarme sobre mi cojín negro es lo más importante. Sólo confío en mis pies y en mi cojín negro. Son mis amigos, siempre. Mis pies son siempre mis amigos. Cuando estoy en la cama, la cama es mi amiga; no Buda, ni budismo si zazen. Si me preguntarais “¿Qué es el zazen para ti?”, os respondería “Sentarme sobre mi cojín negro” o “Andar con mis pies”. Mi zazen es estar en este momento en este lugar. Para mí no hay ningún otro zazen. Cuando realmente voy por mi pie no estoy perdido. Para mí el nirvana es esto. No es necesario viajar ni cruzar montañas o ríos. Como estoy aquí mismo, en el mundo del Dharma, no he de cruzar montañas o ríos. Así es como no malgastamos el tiempo. Hemos de vivir cada momento, sin sacrificar este momento pensando en el futuro.
     En la China en la época de Sekito el budismo zen era muy polémico. Siempre había alguna controversia relacionada con las enseñanzas. Había muchas escuelas del zen y a menudo solían enzarzarse en disputas. Y como albergaban unas ideas sobre la enseñanza correcta y la incorrecta, o sobre la enseñanza tradicional y la herética, se olvidaron de lo más importante de la práctica. Por eso Sekito dijo: “No paséis el tiempo en vano”. No sacrifiquéis la práctica real por una idealista, intentando alcanzar algún tipo de perfección o de adquirir la comprensión tradicional enseñada por el Sexto Patriarca.  
     Los discípulos del Sexto Patriarca compilaron el Sutra del Sexto Patriarca en distintas versiones y cada uno dijo: “Esta versión es la vía del Sexto Patriarca. Los que no tengan esta obra no son descendientes del Sexto Patriarca”. En aquella época prevalecía esta comprensión del zen. Por eso Sekito dijo: “A vosotros que estudiáis el misterio, os apremio respetuosamente: no paséis los días y las noches en vano”. No quedar atrapado en alguna idea, en alguna comprensión egoísta de la práctica o de las enseñanzas es seguir la práctica correctamente.
    A veces a esto se le llama “la práctica de pulir tejas”. Normalmente son los espejos los que se pulen. Pero si alguien se pone a pulir una teja quizá os burléis de esa persona. Pero una teja al pulirla brilla. Alguien podría decir “¡Oh no es más que una teja! Nunca será un espejo”. Esta es la práctica de los que se rinden fácilmente pensando “Como no puedo ser un buen estudiante zen, dejaré de sentarme en zazen”. No se dan cuenta de que una teja es valiosa, a veces más valiosa que un espejo. Nadie puede darse el lujo de construir un tejado con espejos. Las tejas son muy buenas para construir los tejados, al igual que un espejo es importante para contemplarse en él. La práctica de pulir tejas es eso.
     Como ya sabéis hay una famosa historia sobre Nangakú, un discípulo del Sexto Patriarca, y sobre Basó, su discípulo. Un día mientras Basó estaba practicando zazen, Nangakú pasó por allí y le preguntó:
-¿Qué estás haciendo?
-Estoy practicando zazen
-¿Y por qué lo haces?
-Para convertirme en un buda
-¡Ah! Está muy bien que intentes convertirte en un buda –dijo Nangakú y entonces cogió una teja y empezó a pulirla frotándola contra una piedra.
Basó movido por la curiosidad le preguntó:
-¿Qué está haciendo?
-Quiero pulir una teja para hacer de ella un espejo.
Su discípulo le preguntó si era posible convertir una teja en un espejo y Nangakú le contestó:
-Tú has dicho que estás practicando zazen para convertirte en un buda, pero un buda no siempre es alguien que alcanza la iluminación. Todo el mundo es un buda, haya alcanzado o no la iluminación.
Basó le dijo:
-Quiero convertirme en un buda por medio de la práctica de sentarse.
Nangakú le respondió:
-Hablas de la práctica de sentarse, pero sentarse no siempre es practicar zazen. Hagas los que hagas será zazen.
Basó se sientió confundido.
-¿Cuál es entonces la práctica adecuada?- le preguntó.
Nangakú le respondió:
-Si un carro no avanza, ¿cuál será la manera adecuada de hacerlo avanzar, pegar al carro o al caballo?
Basó no supo que responder porque aún seguía practicando con la idea de obtener algo.
Nangakú continuó con su explicación. No puedo extenderme en detalles pero en resumen le dijo:
-Intentar averiguar qué es lo más adecuado –si pegar al caballo o al carro – es un error, porque el carro y el caballo no son dos cosas distintas, sino una sola.
Shunryu Suzuki
     La práctica y la iluminación son una sola cosa, al igual que el carro y el caballo. En realidad si hacéis una verdadera práctica física, también es la iluminación. En nuestra tradición la práctica basada en la iluminación se llama “la práctica real sin fin” y la iluminación que se inicia con la práctica y es uno con ella se llama “la iluminación sin inicio”. Si alguien empieza a practicar, la iluminación está presente, y donde haya la iluminación, habrá también la práctica. Sin práctica no hay iluminación. Si en el lugar donde ahora estáis no sois conscientes de vuestra propia posición, no estaréis practicando la vía. Si sacrificáis vuestra práctica presente por algún futuro logro, estaréis perdiendo el tiempo. No será la verdadera práctica.
Sekito fue también un discípulo directo del Sexto Patriarca y conocía muy bien la práctica de éste.  Cuando Katakú Jinné y sus discípulos empezaron a denunciar la escuela del Norte de Jinshu, a Sekito no le gustó que se apegaran a una idea sin comprender lo que era en realidad la práctica. Cinco siglos más tarde Dogén Zenjí seguiría difundiendo la comprensión de Sekito en Japón. No sólo la desarrolló de manera lógica, sino que además lo hizo de una forma más amplia y poética, y con más sentimiento, con su tenaz mente racional.
    Hay quien dice que el Sandokai no es un buen poema porque es demasiado filosófico. Tal vez sea así si no se comprende el trasfondo de las enseñanzas de Sekito y si la mente de uno no penetra sus palabras. En nuestra tradición decimos que “hay que leer el reverso del papel”, no sólo los caracteres impresos, sino el otro lado de la página. Es importante comprender el Sandokai de Sekito de ese modo".

11 feb 2014

"La humildad es necesaria para aprender"

El siguiente párrafo fue extraído del libro "Krishnamurti Esencial" de editorial Kairós. Corresponde al capítulo 10: "Amor, libertad, bondad y belleza son uno” (Charla pública en Bombay, La India, 14 de febrero 1984).

Jiddu Krishnamurti o J. Krishnamurti, fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Nació el 11 de mayo de 1895, en Madanapalle, India y falleció el 17 de febrero de 1986, en Oaji, California, Estados Unidos. Sus principales temas incluían la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global. Para conocer su biografía les dejamos el siguiente enlace: http://www.fkla.org/krishnamurti/biografia.html

“Por favor, les recuerdo cortésmente que estamos juntos investigando con profundidad, con seriedad, y con mucha honestidad cómo vivir una vida que realmente sea un gran arte, de manera que vamos a investigarlo un poco más. La humildad es necesaria para aprender, ¿no es así?; la humildad, no la modestia ni el aceptar a medias, porque para aprender hace falta mucha humildad, y la mayoría de nosotros no tiene esa cualidad de la
humildad; no se trata de la humildad de dar algo a alguien que respetamos, eso no es humildad eso es meramente aceptar la autoridad y adorar esa autoridad.
La humildad es necesaria para comprender esta extraordinaria complejidad de vivir, humildad y libertad.
Todos creemos que somos libres de hacer lo que queramos, de realizar nuestros deseos; uno de los postulados de la sociedad es que cada uno puede hacer lo que exactamente quiere, y eso es lo que hacemos: queremos ser ricos, expresar lo que pensamos, hacer las cosas a nuestra manera, somos muy inflexibles en nuestras opiniones, en nuestras conclusiones, queremos ser libres para elegir, y a eso le llamamos “libertad”, pero esa libertad genera enorme confusión y estragos en el mundo, cada uno expresando sus propios deseos particulares, compitiendo”.

13 ene 2014

"Masakatsu Agatsu"

El siguiente texto fue extraído del libro "Aikido: The way  of Harmony" escrito por John Stevens bajo la dirección de Shirata Rinjiro. 

"El lema del entrenamiento en Aikido es Masakatsu Agatsu, “Al actuar en concordancia con la verdad, siempre emergeremos victoriosos”. 
En el dojo entrenamos de manera formal. Originalmente esta palabra (Sánscrito: Bodhimandase refería  al área de iluminación del Buda Shakyamuni; ahora se aplica a cualquier sitio de entrenamiento donde se practica la Vía. Como lugar sagrado de aprendizaje y esfuerzo decidido,  debe mantenerse limpio y libre de distracciones. Todo debe ser tan simple como sea posible. Compórtese en el dojo de la misma forma en que lo haría en un templo o en una iglesia. Siempre haga una reverencia  al entrar y al salir. 
Antes de practicar, una sesión de calentamiento de veinte minutos o más es  aconsejable para  preparar el cuerpo y la mente. El cuerpo debe estar lo suficientemente elongado para prevenir las lesiones, y la mente lo suficientemente calmada para fomentar una visión clara. Además de los ejercicios de calentamiento básicos de Aikido, Sensei Shirata recomienda un ciclo completo de respiración-meditación. 
     Los compañeros de práctica deberían ser siempre abordados con gratitud y respeto.  Aikido es la Vía de los hombres y las mujeres gentiles –cuando nos inclinamos entre sí para saludarnos bajamos la cabeza  hasta el suelo.  Es la misma reverencia  que se efectúa ante un altar shintoísta, un gesto de honor y confianza. Un exponente del Aikido sólo espera la más alta forma de  conducta de sus compañeros practicantes. Desafortunadamente, demasiado a menudo topamos con personas equivocadas, incluyendo instructores, que se enorgullecen de su capacidad para sacudir en  el tatami  a los compañeros más débiles mientras se niegan a ser arrojados (cualquier persona con un poco de entrenamiento y un poco de fuerza muscular puede resistir fácilmente ya que uno sabe de antemano qué técnica será aplicada). Nunca debemos huir ante cualquier desafío, y aprender a hacer frente a cualquier ataque es un elemento importante en nuestra práctica. Pero si no hay nada más que resistencia, ya no será Aikido. No hay armonía, no hay amor, no hay kokyuno hay ningún significado, en cualquier tipo de lucha. El propósito del entrenamiento del Aikido nunca es  para adquirir el dominio sobre los demás,  con tal pensamiento uno es derrotado desde el principio - y es por eso que las competencias  están estrictamente prohibidas. El Fundador nos instruyó a "atacar a los oponentes con el poder del amor, enlazarlos  con nuestro afecto". 
Cuando ejecute las técnicas, no piense en términos de someter a su "oponente", concéntrese en el perfeccionamiento de su movimiento (tai-sabaki) y coordinar el flujo de Ki y Kokyu con el de su compañero.  Preste una meticulosa atención en el desarrollo de la respiración adecuada, la correcta postura de pies, la cadera y las manos, mantener el equilibrio adecuado, el tiempo, y todos los otros complejos factores que intervienen en cada técnica. No mire a su pareja, sino “observe a través” de él o ella. Cada encuentro es un Shinken Shobu, una lucha a muerte, no con su compañero, sino con su ser inferior. 
Si entrenamos sinceramente, todos los días habrá un progreso, una nueva técnica que se descubre, otra con la que aprendemos a lidiar mejor, nuevas ideas ocurrirán. Este es el camino que el Fundador nos abrió, y cuando ya no haya distinción entre la vida cotidiana y la práctica de Aikido es que realmente estaremos siguiendo el Camino de la Armonía". 

12 dic 2013

Receso

Les informamos que a partir del martes 24 de diciembre y hasta el jueves 2 de enero de 2014 inclusive, no habrá actividad en el Aikido Urrutia Dojo.
A partir del viernes 3 de enero de 2014 retomaremos las clases en sus habituales días y horarios.
Salud!
Felices Fiestas,
Aikido Urrutia Dojo

13 nov 2013

Budo

“Budo”, las enseñanzas del fundador del aikido

Prólogo del Traductor

Budo fue publicado y distribuido privadamente en 1938, cuando Morihei Ueshiba tenía cincuenta y cinco años y estaba en plenitud física y mental. Este es el único manual de instrucción en el que el propio Morihei posó para las fotos que ilustran las técnicas, y contiene una de las pocas explicaciones de su filosofía. (John Stevens)

“Enseñanzas de la Vía”

El Budo (1) es una vía divina, establecida por los dioses, que conduce a la verdad, a la bondad y a la belleza; es un camino espiritual que refleja la naturaleza ilimitada y absoluta del universo y el gran designio final de la creación.
Mediante la virtud adquirida a través de una práctica entregada, podemos llegar a percibir los principios del cielo y de la tierra. Las técnicas surgen de la sutil interacción entre el agua y el fuego (2), revelando el camino del cielo y de la tierra y el espíritu de la vía imperial; estas técnicas también aplicadas muestran el maravilloso funcionamiento del kotodama (3), el principio que dirige y armoniza todas las cosas en el mundo y cuya consecuencia es la unificación del cielo, la tierra, Dios y la humanidad. Tal virtud genera luz y calor y da forma a la espada de la armonización espiritual entre el cielo, la tierra y la humanidad; cuando la situación lo requiera, armados con la espada de la armonización y actuando según los principios del cielo y de la tierra, podremos atravesar ininterrumpidamente el mal y la falsedad
y preparar un camino que conduzca hacia un mundo bello y prístino. Así, totalmente despiertos, podremos utilizar libremente todos los elementos contenidos en el cielo y en la tierra, en primavera, en verano, en otoño y en invierno. Cambiad vuestra percepción actual y vuestra manera de ver cómo actúa el universo; transformad las técnicas marciales en un vehículo de pureza, de bondad y de belleza, y llegad a ser maestros en ésto. Cuando la espada de la armonización que enlaza el cielo y la tierra con la humanidad se manifiesta, uno se libera y puede purificar y forjar el propio yo.
Métodos
Deberéis dedicaros y dedicar todo lo que poseéis a la causa imperial: como guerreros de la vía marcial, es nuestro deber seguir el deseo de los dioses externa e internamente  y servir a la nación. En el Budo guiamos al enemigo a donde queremos. El verdadero propósito de los métodos aquí descritos es enseñar al guerrero a adquirir un espíritu valeroso y a impregnar con este espíritu su mente y su cuerpo. Tenemos que pulir nuestro propio ki (4) y forjar el espíritu en el reino de la vida y de la muerte. Practicad estos métodos asiduamente con toda vuestra mente y vuestro cuerpo, forjaros a vosotros mismos incesantemente y avanzad sin tregua; uniros al cielo y a la tierra  e integrad la práctica y el esclarecimiento. Comprended que vuestra mente y vuestro cuerpo deben estar impregnados por el alma de un guerrero, llenos de iluminada sabiduría y profunda calma.

(1)  Budo: La Vía Marcial, la Vía del guerrero. Esta es una forma de vida dedicada a la paz y a la acción iluminada. Aquí Budo es utilizado tanto en el sentido general de las tradiciones marciales japonesas como en la manifestación más específica del aikibudo de Morihei, que condujo eventuialmente a la formulación del aikido. A veces se utiliza en el texto original la breviatura Bu, pero para mayor facilidad de comprensión se ha utilizado en la traducción el término más formal de Budo.

(2)  En el sistema de Morihei, el cosmos se activa y se sostiene mediante la interacción del agua (mizu) y del fuego (ka). El agua es la materia; el fuego, el espíritu. Combinados, forman iki, la vida, la respiración, y kami, lo divino.

(3)  Kotodama: La ciencia esotérica del “sonido-espíritu”. Kotodama son los sonidos puros que cristalizan como vibraciones de diversas concentraciones que llegan a percibirse como sonido, color y forma. Todo principio y toda técnica posee un kotodama, una vibración sagrada que contiene su esencia; si se llega a comprender el significado del Kotodama, se puede captar su funcionamiento (es decir, agua) y fundirse con el espíritu (es decir, fuego).

(4) Ki: La energía sutil que llena y propulsa el universo; la fuerza vital que mantiene unida la creación. 

8 oct 2013

"YO CREARE UN MUNDO DE PAZ "

Miguel Angel Cajal
     
    El siguiente trabajo práctico fue escrito por Miguel Angel Cajal (alumno del Aikido Urrutia Dojo) para su examen de 4to Dan de Tae Kwon Do ITF. 


 Se puede  practicar destrezas por diferentes razones, que incluyen el deporte, la salud, la protección personal, el desarrollo personal, la disciplina mental, la forja del carácter y la autoconfianza, que pueden transformar a una persona en un arma letal y al mismo tiempo contribuir para crear un mundo de paz?
Si la agresividad es un instinto, somos agresivos por naturaleza, desde el nacimiento, y pocas personas conocen la forma de canalizar o controlar esta situación.
La sociedad de hoy apuesta a la fuerza, la juventud, la vitalidad, la valentía etc. Y podemos cultivar estas cualidades, pero es un trabajo muy limitado ya que todos,  tarde o  temprano atravesamos situaciones en las que nos sentiremos frágiles, vulnerables y quizás no podamos controlar nuestra agresividad.
En un principio el hombre por supervivir enfrentaba sus miedos y desconocimiento al medio que lo rodeaba con la lucha o la pelea y usaba sus fuerzas, cuanto más fuerte más posibilidades de vivir.
Los animales no interpretan si pueden o no vencer los obstáculos entonces pelean o huyen para sobrevivir, pero los seres humanos racionalizamos y por ello debemos convivir  con las amenazas de  las agresiones  verbales y físicas  que nos perjudican, pero tenemos la capacidad de controlar estos impulsos.
 En un principio la práctica de las artes marciales se usaba para defenderse  en los  campos de batalla y se preparaba especialmente a los hombres para la lucha, pero luego en los periodos de paz , los maestros fundadores de esta disciplina crearon escuelas donde además de enseñar técnica de lucha en combate introdujeron técnicas  educativas,  haciendo hincapié en cosas como la cortesía, rectitud y la templanza, entrenando a los hombres que asistían a enfrentar  situaciones de mucha presión  y  a desarrollar esta maravillosa cualidad  llamada serenidad, que es una de las  más valiosas que aportan las artes marciales  a nuestra vida.
¿Cuantas veces el miedo nos hace sentir débiles?
¿Cuántas veces dejamos de hacer algo por sentir miedo y no somos lo suficientemente valientes?
¿Cuanto nos avergüenza sentir miedo?
Esta disciplina nos prepara para formar nuestro carácter que  no significa cambiar nuestra esencia, sino modificar y mejorar para nuestro propio beneficio. Como muy bien decían los filósofos de la escuela estoica, el carácter es como una estatua; cada uno tiene la suya y no la puede cambiar por la del vecino. Lo que sí puede hacer es limpiarla, pulirla, perfeccionarla hasta convertirla en una bella estatua.
 En nuestro concepto actual de educación se nos enseña matemáticas, ciencias naturales, literatura, informática, etc. pero no se nos enseña a ser mejor persona. En esta disciplina nosotros adquirimos conocimientos  que nos dan un "barniz" de cultura que no deja de ser superficial, sino que los cambios vienen desde adentro para que luego podamos brillar por fuera.
Los problemas nos afectan a todos por igual, independientemente de la educación formal, podemos reaccionar de la misma manera o no dependiendo de la capacidad de adaptación a los cambios, una persona que no tenga un estudio universitario puede tener mejor adaptación al medio que lo rodea, mejor predisposición y superar los miedos y enfrentar los problemas más rápido que otras que nunca tuvo que enfrentar dificultades en la vida, no siempre llega a la meta el mejor sino aquel que es perseverante y que está convencido que el camino que eligió es el verdadero.
Maestros fundadores de escuelas de Artes Marciales como Gichin Funakoshi, Jigoro Kano, Morihei Ueshiba, So Doshin, Gen. Choi Hong Hi y otros, buscaron una formación integral del hombre a través de las Artes Marciales, generando un camino de autocontrol y conocimiento.
 A veces tememos nuestra propia fuerza porque interpretamos que puede dañar. Muy por el contrario, la fortaleza generalmente es silenciosa y se fragua en la propia determinación más que en el desafió agresivo hacia los demás. El trabajo consiste en estimular nuestra “fuerza vital” y no en aplastar o dominar a nadie, solo es el combustible de nuestras intenciones.
 La fuerza se expresa de muchas formas, una es a través de la perseverancia que desarrollamos en los actos más sencillos de lo cotidiano. Los miedos no tienen por qué paralizarnos o avergonzarnos ya que contienen en sí mismos las pistas que necesitamos para superarlos.
 Hoy en día, muchos instructores internacionales   volvieron a interesarse por un enfoque mucho más profundo de estas artes marciales.  Sin perder su  capacidad deportiva o de salud (que son facetas inherentes a estas artes), permiten un aprendizaje útil para los hombres y mujeres de nuestro tiempo; que nos enseña a responder eficazmente cuando enfrentamos los problemas cotidianos, es ahí cuando nuestros miedos y nuestra inseguridad aparecen.
 ¿Qué relación hay entre  la no-violencia y la Paz? Todo… Uno nunca será capaz de estar en paz con los demás hasta que no esté en paz con uno mismo. En esta destreza se nos prepara para colocarnos en situaciones límites para demostrar nuestra capacidad de aprendizaje y adaptación, y ver cuál es la reacción ante estas situaciones porque es ahí donde nos damos cuenta de que clase de vida queremos para este, nuestro mundo de paz.
 En la vida cotidiana se usa la fuerza, ya sea económica o militar, para mover las cosas de la forma que queremos, sin entender que toda la estructura es un sistema energético conectado.
Sentimos cada vez más la necesidad de imponer soluciones en lugar de buscar el camino de beneficio mutuo.  La diplomacia no siempre es sinónimo de cobardía, se usa muchas veces para mantener la distancia o para ocultar las verdaderas intenciones.
 Está claro que nuestro mundo actual es gobernado por el miedo?
Una persona que decide pertenecer a la disciplina del taekwondo va a contribuir para que este mundo cambie desde su puesto con el ejemplo y la práctica, y aunque no vea esos cambios de inmediato, el esfuerzo es muy meritorio.
Cuando la verdad se encuentra delante de nosotros es muy persuasiva. Reconocemos intuitivamente que hay un poder en la verdad que no se encuentra en las mentiras.
¿Cuántas personas sin miedo  necesitaría el mundo para  que todo empiece a cambiar,  que entiendan que la comunicación es el principio de la solución de conflictos… cuántas para que la paz  pueda reinar en nuestro mundo?
Esta es una de las causas esenciales de los conflictos.
Queremos proteger lo que tenemos, queremos confirmar nuestra visión del mundo porque la simple idea de que lo que pensamos, lo que creemos y lo que “sabemos” puede no ser real en algún sentido.
 Abriría las puertas al caos, si lo que creemos no es necesariamente cierto, el sentido de nuestra propia existencia se vería vulnerado.
 La humanidad ha mostrado una y otra vez que se prefiere pelear o luchar antes que dialogar o aceptar que se está equivocado causando grandes desgracias. Los protestantes y católicos se han asesinado entre sí para conseguir o demostrar cual es más fuerte o cual es el que tiene la razón   por problemas que la mayoría hoy  ya no recuerda.
 Algunos shiítas y sunitas comparten  la misma fe y participan en carnicerías humanas por diferencias que salieron a la luz por primera vez hace más de mil años y que en realidad estas diferencias no son consideradas tan  importantes. Nos matamos los unos a los otros por el color de nuestra piel, por la envidia, por la  injusticias, o por el simple hecho de no pensar de la misma manera y si pudiéramos simplemente aceptar que no todos somos iguales pero que todos pueden compartir el mismo mundo y aceptar a cada uno como es, todo sería muy diferente.
¿Qué se encuentra en el corazón de la violencia? Miedo; simple y puro. No importa que tan complicado sea el razonamiento detrás de la lucha de un individuo, de un conflicto social, de una guerra a escala mundial, la causa raíz siempre es el miedo aunque no sabemos miedo a que, en realidad es miedo a todo.
Estamos dispuestos a matar a nuestros semejantes, a gastar más en guerra que en educación, a gastar más en reconstruir  que a construir, en enterrar a nuestros semejantes  que en planes de salud… Preferimos hacer una guerra para proteger un estilo de vida que no es el mejor a hacer los ajustes necesarios para seguir las inevitables fuerzas de cambio. ¿Por qué? Por miedo. Los ricos temen perder sus riquezas. Los pobres temen volverse más pobres.
 Una de las verdades esenciales reveladas a través de milenios de experiencias espirituales es que el microcosmo es un reflejo directo del macrocosmo. Todo el conflicto que vemos hoy en el mundo existe dentro de cada individuo. De hecho, es el conflicto dentro de los miembros individuales del conjunto, lo que produce el conflicto que uno ve en el mundo.
Si la gente entendiera cómo encontrar el “centro” dentro de sí mismos, que les permite saber donde están y quienes son sin importar hacia donde soplen los vientos de cambio, no habría conflictos, sólo movimiento.
¿Qué tiene que ver esto con el entrenamiento en artes marciales? ¿Cómo es posible que el entrenamiento en las artes de destrucción tenga algo que ver con crear Paz y eliminar las causas de los conflictos?
La respuesta es que necesariamente no hay conexión, pero las artes marciales fueron desarrolladas como herramienta para los conflictos, un resultado directo del miedo del que hemos estado hablando. Es muy posible entrenar con la intención equivocada y volverse simplemente bueno en derrotar a otras personas. Si uno sólo domina las técnicas de pelea sin encontrar el equilibrio necesario para deshacerse del “lado oscuro”, uno se vuelve un simple matón.
 Morihei Ueshiba, creador del Aikido, en la cumbre de su poderío físico comenzó a preguntarse si el verdadero valor de las artes marciales era solamente vencer al oponente, luchar y prevalecer sobre los demás.
 "Vencer sólo significa que algún día seremos vencidos. El vencedor de hoy será vencido mañana. En nuestra juventud somos físicamente fuertes, pero esta fortaleza física se desvanece con el paso de los años, y un hombre más joven será capaz de derrotarnos. Vencemos, sólo porque otros son derrotados, estas victorias son siempre relativas”. A los ojos de la naturaleza, vencer o ser derrotados en el mundo de los hombres carece de valor, no tiene significado más importante que el flujo y reflujo de las olas sobre la playa. ¿No será un inútil gasto de energía emplear toda una vida de esfuerzos en semejante cosa?" "Es posible que lleguemos a subyugar a los demás, pero también es posible que no seamos capaces de controlar nuestra propia mente. Si no podemos controlar nuestra propia mente a voluntad, vencer a otros no nos traerá felicidad. Posiblemente quede satisfecha nuestra vanidad, pero... ¿de qué sirve eso a la humanidad?". 
 A raíz de esos pensamientos dirigió sus pasos hacia el ascetismo y la meditación. A mediados de Noviembre de 1919 se dedicó a la práctica de la meditación Chinkon Kishin (calma del espíritu y retorno a lo divino) que dirigía el Maestro O.Deguchi. En torno a esa época su concepción de las artes marciales adquirió un carácter netamente espiritual, utilizando unificadamente los principios aplicados y la técnica para romper las barreras entre el cuerpo, la mente y el espíritu. 
Las respuestas a sus dudas sobre la esencia de las artes marciales afloraban con clara naturalidad como producto de su iluminación "El principio de las artes marciales es el amor universal". "Las verdaderas artes marciales, sin luchar por ello, regulan la energía del universo, cuidan de la paz del mundo y procrean y guían hasta la madurez todo lo existente". Por ello, el adiestramiento marcial no es aquél que tiene como propósito primario derrotar a los demás, sino la práctica del amor universal dentro de nosotros mismos".
Hay personas que están  equivocadas al pensar que con el poder económico lo tienen todo pero hay muchas cosas que con el dinero no se compra Ej., el ser una buena persona, disfrutar de la vida con amor y con respeto al prójimo creando un mundo de paz y armonía teniendo el equilibrio justo que necesitamos para enfrentar nuestros miedos
 Si todos actuaran de acuerdo a estos principios las relaciones entre seres humanos serian más simples y más satisfactorias, nos sentiríamos más valorados y respetados. Dejar los miedos de lado nos hace crecer como personas y de esta manera podemos ayudar. También   enseñar a otros como poner en práctica esta disciplina tan antigua y tan eficaz.
El taekwondo tiene las herramientas para poder trabajar con las personas para que cada vez seamos mejores, vivamos tranquilos y en armonía, respetando nuestros derechos y los de los demás y podamos construir un mundo de Paz.
Miguel Angel Cajal, 5to Dan Tae Kwon Do ITF